El gran Hermano (o Facebook) te vigila. Fuente: Pixabay)
El gran Hermano (o Facebook) te vigila. Fuente: Pixabay)

Un hombre llamado Winston Smith, como el protagonista de ‘1984’, denuncia a Facebook por espiarnos

1984 es probablemente una de las novelas más influyentes del siglo XX. Su autor, el británico George Orwell, imaginó un mundo en el que los seres humanos eran vigilados constantemente por el Gran Hermano, el ojo que todo lo ve, una trama que influyó para la creación del popular programa de telerrealidad del mismo nombre y que en estos tiempos de Snowden y ciberespionaje también se ha recordado mucho. Winston Smith, aquel hombre que se rebelaba contra el Gran Hermano, tiene ahora un sosias de carne y hueso dispuesto a batallar contra uno de los espías del siglo XXI.

Un hombre estadounidense llamado Winston Smith (sí, sí, de verdad) ha demandado a Facebook por haber vendido datos de sus usuarios a instituciones sanitarias. En la denuncia afirma que la red social ofreció estos datos y cita a siete instituciones relacionadas con la investigación del cáncer, como la Sociedad Americana contra el Cáncer o la Sociedad Americana de Oncología.

Según Smith, cuando buscó información sobre cáncer de pulmón en la web de la Sociedad Americana contra el Cáncer, Facebook registró esa búsqueda y la vendió. Así, el texto afirma que cualquier web con un botón de ‘me gusta’ y las cookies convenientes pueden estar mandando datos a la red social. Una portavoz de Facebook ha negado las acusaciones: “La demanda no tiene fundamento y nos defenderemos enérgicamente”.

Facebook puede estar registrando tus pasos en esa web. (Fuente: Pexels)

Facebook puede estar registrando tus pasos en esa web. (Fuente: Pexels)

Al parecer, la información sobre tu salud es muy valiosa. Según Forbes, Facebook ofrece a los anunciantes unas 150 listas diferentes de usuarios que sufren todo tipo de males, desde adicciones al sida.

A Smith lo acompañan otros dos demandantes. Estos, que afirman no saber los ingresos que Facebook recibe por la venta de estas informaciones creen que de media reciben más por las listas médicas que por las no médicas. En cualquier caso, si Winston Smith hubiese intentado hacerlo en aquel Londres decadente hubiese corrido peor suerte con el irónico Ministerio del Amor.