Kanye West puede respirar tranquilo: tiene trabajo para rato.
Kanye West puede respirar tranquilo: tiene trabajo para rato.

No tan rápido: estos robots demuestran que aún no saben rapear como los humanos

Distinguen caras y ejecutan ciertas órdenes a la perfección, pero lo de imitar a Eminem o El Langui todavía se les resiste un poco. Hablamos, cómo no, de los robots, que aún lo tienen bastante difícil para marcarse unas rimas y obtener el mismo resultado que los raperos humanos. Los resultados, de hecho, no son aptos para todos los oídos.

Miembros del Instituto de Investigación de Telecomunicaciones de Kioto (Japón) han usado a dos robots para comprobar cómo hace gorgoritos la inteligencia artificial. La canción ha sido de todo menos aceptable para llevar a Eurovisión o a la discográfica más cercana:

Aunque le puedan poner intención, la cosa se queda un poco como un Loquendo con una base musical cualquiera. El objetivo era que los androides rapearan como lo hace un humano, pero todavía queda algo por aprender. Aun así, quedó claro que los robots pueden estudiar las interacciones humanas e intentar replicarlas (como podría pasar si el robot fuera un taquillero o cajero de supermercado), aunque los resultados melódicos todavía dejan que desear.

Pero, además de los amigos japoneses, hay otros manitas que han querido emular a los raperos con unos y ceros. Los resultados, de nuevo, no tienen nada que envidiar a lo que se escucha en tu barrio de periferia urbana favorito.

Robbie Barat, un estudiante de Virginia (Estados Unidos), ha diseñado un algoritmo que intenta imitar las canciones del rapereo Kanye West. Para ello, el bueno de Barat ha estudiado hasta 6.000 rimas del marido de Kim Kardashian. La inteligencia artificial ha demostrado tener poco ritmo: letras ininteligibles y un toque Loquendo demasiado evidente, que nada tienen que ver con los ritmos del rap a los que estamos acostumbrados.

Por tanto, haya calma: al menos en esto y en los cómics, los robots tienen todavía mucho trabajo que hacer para llegar a quitarle el trabajo a los profesionales.