Celestine Omin, nuestro protagonista de hoy. (Fuente: Twitter)
Celestine Omin, nuestro protagonista de hoy. (Fuente: Twitter)

Obligan a un ingeniero africano a contestar preguntas de programación en el aeropuerto para entrar en EE.UU.

Viajar a Estados Unidos en avión se ha puesto más complicado que nunca tras la llegada de Donald Trump a la presidencia. A las molestias que hasta ahora se vivían en los aeropuertos hay que sumar la polémica prohibición a ciudadanos de siete países. Por otra parte, algunas personas tienen que responder a las más increíbles preguntas para demostrar que son lo que dicen ser.

Es lo que le ha sucedido al ingeniero nigeriano Celestine Omin, un joven de 28 años que, al viajar desde Lagos para un viaje de negocios, tuvo que demostrar sus conocimientos de programación si quería entrar en el país. En concreto, al llegar al aeropuerto John Fitzgerald Kennedy de Nueva York le pidieron que respondiera a unas preguntas sobre su trabajo como ingeniero de software.

De acuerdo a la historia, Omin había pasado 24 horas volando cuando tuvo que hacer ese cuestionario para validar el visado que había recibido para su pequeño viaje. Primero tuvo que esperar 20 minutos, hasta que lo llevaron a un cuarto donde le pidieron que se sentara y donde aguardó una hora hasta que llegó un funcionario.

“Tu visado dice que eres ingeniero de software, ¿verdad?”, dice el relato. Tras confirmarlo, Omin recibió el test y un bolígrafo para responderlo, sin ningún tipo de directriz sobre cómo hacerlo. Le preguntaron por árboles binarios de búsqueda y lo que era un tipo abstracto. Cansado después del largo viaje, tuvo que contestar a otras preguntas con varias respuestas. Tras entregar el examen, el funcionario le dijo que eran incorrectas, aunque el profesional sospecha que no sabía nada sobre la materia. Pasado un cierto tiempo, le dio permiso para marcharse, no sin antes decirle que no lo convencía.

Omin trabaja en Andela, una startup que conecta a desarrolladores africanos y de Estados Unidos, y tiene siete años de experiencia en el campo. Tras salir del aeropuerto se enteró de que las autoridades habían llamado a Andela para confirmar su historia. Después del susto, el joven asegura que no ha cambiado su percepción sobre Estados Unidos y que quiere aprender muchas cosas para aplicarlas en su país. ¡Bienvenido a la libre tierra del Tío Sam!