Ramontxu 'is back' y tiene su capa recién recogida de la tintorería.
Ramontxu 'is back' y tiene su capa recién recogida de la tintorería.

Así sería el Gran Hermano de los desarrolladores de Apple si tuviera una versión española

Apple ha decidido entrar de lleno en el show business y lo hace con Planet of the apps, un reality que bien podría resumirse como una mezcla entre La Voz y Cámbiame con aplicaciones móviles como materia prima: un participante, desarrollador, aparece en escena y comienza a soltar el rollo sobre por qué alguno de los miembros del jurado debería apostar por su proyecto. Lo hace mientras va descendiendo por una escalera mecánica. Al llegar al final, su tiempo para ganarse la confianza de will.i.am, Jessica Alba, Gwyneth Paltrow o el empresario Gary Vaynerchuk se acabó.

Crear la versión española de esta apuesta televisiva de los de Cupertino no sería fácil. Al menos, el producto resultante sería completamente distinto. Toca cerrar los ojos, pensar cómo lo haría el responsable de alguna cadena patria con ganas de darle una vuelta de tuerca al manido mundo de los reality shows e intentar dar respuesta a la gran pregunta: ¿cómo sería Planet of the apps en España?

Para empezar, que la idea sea original es lo de menos: el programa hay que construirlo sobre el ego de algún presentador con personalidad propia. ¿Jesús Vázquez? ¿Carlos Sobera? No, mejor apostemos por un verdadero experto en concursos y rescatemos para la pequeña pantalla al inolvidable Ramón García (introduzca aquí el lector un chiste al gusto sobre su dichosa capa), al que indudablemente le daría la réplica alguna presentadora entre 20 y 30 años más joven que él y con un vestido cuya longitud variará en función de cuál sea la cadena que finalmente ofrezca El planeta de las apps (pronunciado en los primeros anuncios como “El planeta de las a-pé-pés”).

Una vez hecho el casting para dirigir el programa, toca escoger jurado. Emprendedores españoles famosos, que estén interesados en apadrinar proyectos tecnológicos con futuro y que cubran perfiles distintos. Quizás lo ideal sería recurrir a Piqué, Buenafuente y otros nombres populares que ya han invertido en estos campos. Pero lo importante es dar espectáculo, no que las cosas cuadren en el jurado.

Así, Bertín Osborne no puede faltar: pocos como él saben hacer dinero de cualquier tontería, ya sea aceite con tu cara, un bar con el mismo rostro o un programa en tu casa. Junto a él, podrían estar Jorge Javier Vázquez (que ya tiene experiencia como jurado en Got Talent y tiene su nutrida corte de seguidores), algún músico aleatorio (ya sea este Ramoncín o el pequeño de los Estopa) y la actriz Anna Allen, que desde que la pillaron inventándose una vida paralela en Hollywood está desaparecida y nos tiene muy preocupados.

Este hombre lo mismo te canta, que te presenta, que te juzga.

Este hombre lo mismo te canta, que te presenta, que te juzga.

A partir de ahí, que los talentos españoles hagan juego. Las aplicaciones que más llamen la atención al jurado tendrán éxito y financiación para unos meses. Qué más se puede pedir. Además, cualquier aplicación será vista con buenos ojos. ¿Surge una polémica estilo pequeño Nicolás? Una app chorra para jugar con el espía que cautivó a España será bien recibida. Suerte a los participantes y a los espectadores: los bloques de publicidad serán tan largos como de costumbre.